Los gobernantes socialistas nos están acostumbrando a auténticos malabarismos dialécticos, y lo más sorprendente es que su imaginación no tiene límites.
La nueva ley sobre el aborto es la demostración de que no hay confín que se resista. No me refiero al contenido de la ley, que no apruebo, y que sin embargo me parece normal que un gobierno como el que tenemos promulgue.
Las declaraciones del Ministro Alonso son la clave del razonamiento, y se resumen en una frase que le he oído repetir con cierta frecuencia. Hablando de las embarazadas que se van a beneficiar de esta ley, remarca la necesidad de estar cerca de aquellas mujeres que...
tienen que pasar por el trance de interrumpir voluntariamente el embarazo
Ahora bien.
Si la gramática no ha cambiado radicalmente desde la reconquista del poder por parte de los socialistas, la expresión 'tienen que pasar' está relacionada con algo que es de obligado cumplimiento; el objeto de dicha obligación no es nada más que la 'interrupción voluntaria'.
Pero ¿como puede ser algo voluntario al mismo tiempo también de obligado cumplimiento?
Otra hazaña más de la propaganda nacional-socialista, que mueve de una necesidad básica que podríamos llamar ‘reglamentación’. No se puede fumar en locales públicos, el fumo perjudica a aquellos menores que, eso sí, han tenido la suerte de conseguir nacer. Y un largo, muy largo et cetera.
Cerrando los ojos para no admitir que hay cosas que las leyes no pueden reducir: una de ellas es el número de abortos. Está más que comprobado que en los países cuya legislación en materia es más permisiva, el número de abortos crece; quien esgrima el argumento de los abortos ilegales está en error, la economía sumergida de los abortistas ilegales es bien conocida, y eliminarla o legalizarla no resuelve el problema de fondo (como no ha resuelto el problema de las drogas).
La cuestión es que, para los embarazos no deseados, el aborto no es la solución, como no lo es la píldora del día después. Es necesario trabajar ‘a monte’ promoviendo estilos de vida que previenen los embarazos no deseados, en particular entre las adolescentes.
Cuando se mira únicamente a los derechos de las madres, cualquier política se traducirá en derrota, ya en tiempos breves. Lo estamos viviendo con la crisis, cuyo motor no es nada más que la bajada de natalidad en los países occidentales. No se pueden reducir por ley los embarazos no deseados. Es un error del que, una vez más, pagaremos las consecuencias.
Por cierto: la foto es de un feto de 5 semanas. Dedicado a todos aquellos que no consideran el feto una vida humana
